PELAGORNIS SANDERSI.
Sólo se conoce un ejemplar descubierto en 1983 durante unas obras en el Aeropuerto Internacional de Charleston en Carolina del Sur (EE.UU.) sin embargo no fue hasta que se hizo un exhaustivo estudio que se descubrió que era una nueva especie... ¡y qué especie! La mayor ave voladora conocida desbancando incluso a la que se pensaba que era la más grande: Argentavis magnificens.
Vivió hará unos 25 millones de años. Fue un ave marina de la familia Pelagornithidae, el doble de grande que el albatros viajero, tenía una envergadura de alas de entre 6'1 y 7'4 metros y medía 5'4 metros de largo.
Poseía unas alas muy largas en comparación a su cuerpo, por eso se cree que vivían como los albatros pasando la mayor parte de su vida volando sobre el océano y solo pudiendo levantar el vuelo saltando desde el borde de riscos y acantilados. Otra de sus principales características, común a todo su género, son los pseudodientes de su pico; sin embargo ahí se termina el parecido puesto que no estaban formados por esmalte, no les creían alveolos y ni se perdían ni se reemplazaban.
Como dato curioso comentaros que es un buen ejemplo de evolución convergente puesto que se cree que no solo compartió fisiología similar sino el mismo nicho ecológico que en su día coparon mucho antes los pterodáctilos aunque estos llegaron a ser más grandes como el Quetzalcoatlus con 10-11 metros de envergadura.
Miguel Milla Valdivia.
Sólo se conoce un ejemplar descubierto en 1983 durante unas obras en el Aeropuerto Internacional de Charleston en Carolina del Sur (EE.UU.) sin embargo no fue hasta que se hizo un exhaustivo estudio que se descubrió que era una nueva especie... ¡y qué especie! La mayor ave voladora conocida desbancando incluso a la que se pensaba que era la más grande: Argentavis magnificens.
Vivió hará unos 25 millones de años. Fue un ave marina de la familia Pelagornithidae, el doble de grande que el albatros viajero, tenía una envergadura de alas de entre 6'1 y 7'4 metros y medía 5'4 metros de largo.
Poseía unas alas muy largas en comparación a su cuerpo, por eso se cree que vivían como los albatros pasando la mayor parte de su vida volando sobre el océano y solo pudiendo levantar el vuelo saltando desde el borde de riscos y acantilados. Otra de sus principales características, común a todo su género, son los pseudodientes de su pico; sin embargo ahí se termina el parecido puesto que no estaban formados por esmalte, no les creían alveolos y ni se perdían ni se reemplazaban.
Como dato curioso comentaros que es un buen ejemplo de evolución convergente puesto que se cree que no solo compartió fisiología similar sino el mismo nicho ecológico que en su día coparon mucho antes los pterodáctilos aunque estos llegaron a ser más grandes como el Quetzalcoatlus con 10-11 metros de envergadura.
Miguel Milla Valdivia.


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